Génesis Victimal

La doctrina aún se debate respecto de ¿qué si la Victimología  es o no, una ciencia autónoma?, algunos autores se manifiestan en el sentido de considerarle total autonomía, otros la siguen ubicando dentro de la Criminología, a la cual en estricto sentido de justicia, debe de reconocer como su punto de partida, sin embargo algo que no podemos dejar de reconocer es el aumento en el interés, sobre todo  en las últimas décadas por: académicos, criminólogos, “victimólogos”, profesionales del derecho, sociólogos, etc. por el estudio del fenómeno victimal, y del cual me parece aún existe mucho terreno por explorar, y en consecuencia por aportar en beneficio del equilibrio de justicia.

En tal virtud el presente trabajo académico no se centrará en el debate de la autonomía científica disciplinar de la Victimología, me abocaré a realizar una serie de reflexiones por el paso histórico de la víctima, la atención o desatención que ésta sufrió del derecho y la ciencia en general, y finalmente generar en usted, amable lector su reflexión sobre el particular.

Génesis 4:8, 9 y 10  “8 Y Caín dijo a su hermano Abel: vayamos al campo. Y aconteció que cuando estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató. 9 Entonces el SEÑOR dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano? 10 yel le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.…”

La Biblia nos dice que Caín mató a Abel, convirtiéndose éste, en la primera víctima de la que quizás podamos ubicar de forma documentada, tal vez por éste hecho, sea una y  de las pocas  víctimas reconocidas.

Me permito generar el siguiente cuestionamiento, pregunta que, además debo advertir he formulado a mis alumnos tanto de posgrado, como de licenciatura en diferentes ocasiones:

¿Quién ubica los nombres de Al Capone, Chucho el Roto, el Tigre de Santa Julia, Jack el Destripador?

La  respuesta que encuentro es contundente, son nombres del dominio público, y perfectamente ubicados como sujetos que han cometido conductas antisociales y delictivas.

Acto seguido preguntó, ¿me pueden proporcionar el nombre de una sola de sus víctimas? y la respuesta siempre es la misma, nadie tiene respuesta para ésa pregunta.

Por respeto a la víctima omitiré su nombre, pero para efectos académicos la citaré como  “AK”, hace no más de un mes en Querétaro, escuchamos de  un caso en un municipio, dónde una joven fue privada de la vida y además mutilada. En el foro de Victimología  realizado por la Universidad Internacional de Querétaro, y a mis alumnos de Licenciatura en diferentes universidades les hice ésta pregunta: ¿Alguno de ustedes le suena el nombre de “AK”? la respuesta fue en todos los casos, no.

Es verdaderamente curioso, que la sociedad identifique más al victimario, al delincuente  que a su víctima.

La víctima sólo en casos verdaderamente excepcionales, pasa a ser recordada y ubicada, ejemplo Luis Donaldo Colosio Murrieta, víctima de Mario Aburto Martínez,  John F. Kennedy, víctima de Lee Harvey Oswald, ambos personajes mueren en un atentado, que puede ser catalogado como un “magnicidio”, pero fuera de esos casos, es verdaderamente complicado que la sociedad recuerde los nombres de las víctimas.

¿Existe mayor identificación cultural con el delincuente qué con la victima?

Por supuesto nadie, desea sufrir las consecuencias de un hecho delictivo, pero es necesario que logremos una mayor identificación social con las víctimas.

A lo largo de la historia podemos ubicar un común denominador de siglos, un notorio desinterés de las ciencias penales respecto de la víctima del delito.

Por su trascendencia histórica en el campo del Derecho Penal, me centraré en dos “Escuelas” la Clásica y la positiva, realizando un apretado resumen de su posición en el tema que hoy nos ocupa.

La Escuela Clásica, que viene a ser la respuesta en mucho al abuso del poder del Estado en materia penal, los vicios traídos por el Sistema inquisitivo, violación de derechos humanos,  centra su interés en el delito como ente jurídico,  le importa básicamente el hecho delictuoso, y la justa retribución al responsable del mismo, por supuesto sus avances son  importantes y muy meritorios, son impulsores del principio de legalidad, pero no se caracterizaron por ser  impulsores en el estudio de la víctima.

La Escuela Positiva se aboca en el estudio del hombre antisocial, fundando la Criminología, de la cual devendrá  la Victimología más adelante, pero en su tarea e intención por la integral comprensión del criminal, estudiarlo, entenderlo, explicarlo,  olvida a la víctima.

El criminal, se convierte en el centro de ésta escuela, se le  estudia, protege, trata, clasifica, sanciona, pero  la víctima apenas y es observada, se le  margina, en el drama penal. La ley le da muy poca atención o mención, los científicos no la consideran, todo lo cual va a marcar la pauta del fenómeno que vamos a conocer como  sobre victimización.

En éste periodo de tiempo  el Estado se hace  cargo de la administración de justicia, va quedando atrás la Santa Inquisición y el aspecto religioso, para pasar a escenarios laicos de impartición de justicia, con ello  el sujeto antisocial es el personaje central de los juzgados, relegando a la víctima a un rol totalmente secundario.

Lombroso, dedica en su “Crimen Causa y Remedios” algunas líneas para hablar de la necesidad de la indemnización de la víctima, el juez debe fijar la compensación, y asegurar los bienes del detenido.

Enrico Ferri, proponía diversas reformas al procedimiento penal para facilitar la reparación del daño.

Rafael  Garófalo,  considera a las víctimas como: “Esa clase de personas a que todo ciudadano honrado puede tener la desgracia de pertenecer, debía merecer que el Estado le dirigiese una mirada de benevolencia, una palabra de consuelo. Las víctimas de los delitos debían, seguramente tener derecho a mayores simpatías que la clase de los delincuentes, que parece ser la única  de las que los actuales legisladores se preocupan”

Lejos nos encontrábamos toda vía de lograr lo que empezaba a esbozarse como derechos de las víctimas.

Por su relevancia me permito citar algo que 17 siglos antes de nuestra era se mencionó en el Código de Hamurabi 1728 1686 A.C. en sus secciones 22 -24: “Si un hombre ha cometido un robo y es atrapado, tal hombre ha de morir; si el ladrón no es atrapado, la víctima del robo debe formalmente declarar lo que perdió… y la Ciudad… reembolsarle lo que haya perdido. Si la víctima pierde la vida, la Ciudad o el alcalde debe pagar un maneh de plata a su pariente”.

La posición del Código de Hamurabi establece algo muy importante que debemos asimilar, de alguna forma la víctima se convierte en el fracaso del estado por garantizar seguridad a sus habitantes, ello sin perder de vista que, ningún Estado, puede garantizar la seguridad absoluta de sus miembros, siempre habrá delitos, lo importante es que sean los menos, y que de llegar a cometerse se tenga una eficiencia muy alta en la investigación y sanción de ellos.

Benjamín Mendelsohn puede ser considerado el creador de este campo del conocimiento científico,  realiza el primer estudio sistematizado de las víctimas se debe a él, quien se ocupó del tema desde 1937.

Cuestionó el abandono con que había sido tratada, refirió “debemos comprender que los límites de la victimología deben establecerse en relación al interés de la sociedad  en los problemas de la víctima”.

¿Qué pasa en México?

Es hasta 1993 que por primera vez se da  Reforma Constitucional para incluir los derechos de la víctima  en el artículo 20.

En 1996 por primera vez se habla de la Reparación del Daño como pena pública, el problema de darle ésa categoría es que sólo se podía aspirar a ella hasta la sentencia. Con la reforma del 2008 ya se le considera como un derecho.

En 2001 en el Estado de Tabasco se crea a nivel local la figura del Asesor Jurídico de la víctima.

2007 Se publica la Ley General de acceso a las mujeres para una vida libre de violencia.

2008 la reforma constitucional que da vida al Sistema Acusatorio Adversarial, plasma en el artículo 20 apartado C los derechos de las víctimas.

Y hasta el año de 2013 se publica la Ley General de Atención a Víctimas.

Es oportuno citar que se ha generado importantes avances en materia legislativa, pero aún existe terreno por recorrer; hoy las víctimas:

Son parte en el proceso penal, pueden participar, su voz es escuchada por el juez antes de tomar decisiones importantes.

Contará con un asesor jurídico, que le permita dar mayor efectividad a sus derechos.

Se rompe el monopolio del ejercicio de la acción penal, y existe la posibilidad de que la víctima directamente ejercite acción penal en los delitos de querella.

Puede promover juicio de amparo por la violación de sus derechos humanos.

Si bien es cierto constitucionalmente cuenta con el derecho humano a la reparación del daño cuando éste sea procedente, los procesos ágiles para éste efecto son aún algo en lo que hay que trabajar, así como hacer efectiva la reparación integral.

La ONU estima que por cada víctima conocida existen 20 desconocidas, a nivel nacional de cada 100 personas, 36  aproximadamente han sido víctimas de un delito, en cifras del INEGI.

Hay que considerar que la credibilidad de las instituciones de procuración de justicia y seguridad está en torno a la atención de las víctimas.

Es importante realizar un trabajo preventivo, en el cual la sociedad también debe de participar, la constante revisión y actualización de protocolos de actuación de la autoridad en la atención de delitos vs. Mujeres, niños, grupos vulnerables.

La academia mucho puede abonar, el estudiante de derecho a través de Tesis profesionales, los investigadores, etc.

Por la gentileza de su lectura. Muchas gracias.

El M. en D. Adolfo Humberto Vega Perales, es Licenciado en Derecho y Maestro en Derecho Penal; se ha desempeñado entre otros cargos como: Oficial Secretario, Agente del Ministerio Público Investigador, Secretario General del Ayuntamiento de San Juan del Río Qro., Jefe del departamento jurídico, Jefe del departamento de contraloría social, Titular del Órgano Interno de Control del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro, Director de Prevención y Evaluación. Profesor universitario tanto en Licenciatura como en Post grado de diferentes universidades en el Estado de Querétaro, y Profesor Invitado en el Instituto de Antropología de la Habana Cuba, en aquel país; directivo en Instituciones de Educación Superior; actualmente es Coordinador del Programa de la Maestría en Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro.  Asistente a diferentes foros académicos: Diplomados, Congresos, Talleres, Seminarios.

Bibliografía

Rodríguez Manzanera, Luis, Criminología, 11ª. Edición , Porrúa, México 1997

Rodríguez Manzanera, Luis, Victimología, Estudio de la Víctima, Porrúa, México, 1990

Vidaurri Aréchiga, Manuel, Bases generales de Criminología y Política Criminal, Oxford, México, 2016

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